Intervención breve para promover la abstinencia de consumo de alcohol en mujeres gestantes. Una reflexión crítica
La Intervención Breve
Dentro de las técnicas para reducir el consumo de riesgo de alcohol, y sus consecuencias a nivel de la salud pública, existe un recurso, la Intervención Breve (IB) que se dirige al individuo, a diferencia de las demás medidas efectivas que se dirigen todas al nivel público (regulaciones y disposiciones legales, tales como prohibir el consumo de menores, o en ciertos horarios).
El objetivo general de las IBs es identificar un problema de alcohol real o potencial (consumo de riesgo o perjudicial) y motivar a la persona para que alcance un consumo de bajo riesgo o, en casos específicos como menores de edad o mujeres gestantes, la abstinencia. Es una intervención de carácter motivacional, limitada en el tiempo, de duración muy inferior a la de un tratamiento específico que puede ser realizada por profesionales de distintas disciplinas, como enfermeros, médicos, psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales (Nilsen, Kaner, & Babor, 2008), o por personal no especializado, luego de un breve entrenamiento.
La IB también se caracteriza por ser “oportunista”, ya que sus destinatarios todavía no han manifestado tener un problema con el alcohol, pero han sido identificados (a través de una breve evaluación) como individuos que lo consumen a niveles que comportan riesgo o daño tanto para su salud como para su bienestar. En este sentido cualquier usuario que acceda a servicios de salud o a contextos donde se imparta la IB y presente consumo de riesgo o perjudicial puede beneficiarse de ella. En casos de menores de edad y mujeres gestantes, hasta un mínimo consumo debe ser considerado de riesgo y debe promoverse la abstinencia.
Así, la IB dependiendo de la meta con la que se realiza puede ser considerada como una técnica para la promoción de la salud, o para la prevención primaria, secundaria o terciaria y según su objetivo, pueden ser diseñadas para:
- Reducir la ingesta o reducir las consecuencias negativas en relación al consumo en aquellos usuarios que presenten consumo de riesgo o perjudicial.
- Promover la abstinencia en poblaciones de riesgo como menores de edad y mujeres gestantes.
- Promover la aceptación de la derivación a tratamiento especializado en todos aquellos casos donde a través de la evaluación global se detecte dependencia
Existe una variedad de modelos estructurados de IB, que suelen incluir tres pasos: una evaluación global del consumo, un asesoramiento breve y cierto seguimiento. Los más relevantes son el modelo desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (Babor et al., 2007), el modelo del NIAAA (NIAAA, 2005) y el SBIRT (Bernstein, Bernstein & Leverson, 1997). Todos tienen sus propios instrumentos de evaluación recomendados, sus guías de intervención y materiales para el participante. Hasta donde se conoce no existen estudios comparando la efectividad/eficacia de estos modelos estructurados, aunque algunos estudios han analizada componentes aislados.
En todos los casos, la evaluación en IB se realiza para identificar el nivel de riesgo de una persona derivado de su consumo de alcohol (consumo de bajo riesgo, consumo de riesgo, y consumo problema o posible dependencia) y ajustar la intervención a cada caso particular. El consumo de riesgo de alcohol supone el aumento del riesgo de padecer consecuencias negativas para la salud, para otras áreas de la vida y para otras personas, sin llegar a ser un trastorno como el abuso o la dependencia.
La evaluación se realiza mediante cuestionarios breves (entre tres y 10 preguntas), en los que, en general, se indaga frecuencia y cantidad de alcohol consumido, así como consecuencias derivadas del consumo. Estos cuestionarios se denominan instrumentos de tamizaje, y en estudios experimentales con mujeres gestantes el más utilizado y recomendado en artículos de divulgación, especialmente norteamericanos, es el T-ACE (Burns, Gray, & Smith, 2010; Sokol, Martier, & Ager, 1989). Este instrumento presenta valores de sensibilidad entre 60 y 91% y de especificad entre 37 y 79% (WHOb, 2014). Otros instrumentos utilizados para tamizar el consumo de esta población particular son el AUDIT (Saunders, Aasland, Babor, de la Fuente, & Grant, 1993), que presenta niveles de sensibilidad entre 7 y 23% y de especificidad entre 97 y 100% (WHO, 2014b), el AUDIT- C (Bush, Kivlahan, McDonell, Fihn, & Bradley, 1998), cuyos valores de sensibilidad oscilan entre el 18 y 100% y de especificidad entre 71 y 100% (WHO, 2014b) y el TWEAK (Rusell & Bliger, 1979), diseñado específicamente en el contexto prenatal y cuyos valores de sensibilidad varían entre el 59 y 92% y de especificidad entre 64 y 92% (WHO, 2014b).
Una vez obtenidos los resultados de la evaluación éstos determinarán los pasos a seguir. En los casos de población general, cuando la persona presenta consumo de bajo riesgo se provee una intervención mínima, de refuerzo o preventiva. Cuando el resultado indica consumo de riesgo el usuario es invitado a participar de una segunda etapa, la de asesoramiento. En el caso de mujeres gestantes cualquier consumo de bebida con alcohol es considerado de riesgo, por lo que si se detecta consumo, aunque sea mínimo, debe promoverse el asesoramiento. En todos los casos, cuando los resultados de la evaluación indican que podría existir un trastorno, como la dependencia, el segundo paso será el la derivación asistida a tratamiento especializado.
En la etapa de asesoramiento, de acuerdo con el modelo seguido existirán diversas propuestas sobre qué procedimientos realizar, pero entre todos ellas, uno de los métodos principales es la entrevista motivacional (Miller & Sanchez, 1993) que presenta una serie de elementos que suelen englobarse bajo las siglas FRAMES (por sus siglas en inglés):
- Se suele brindar una devolución de los resultados obtenidos en la evaluación y se educa, a través de comunicar los riesgos que supone el nivel de consumo que la persona presenta (Feedback),
- Se enfatiza en la responsabilidad personal del participante y en su decisión de cambiar sus hábitos de consumo (Responsability)
- Se realizan recomendaciones explícitas motivando al participante a modificar su consumo (Advice to change)
- Se proponen estrategias y alternativas (e.g evitar las situaciones de consumo, planificar lo que se va a beber), para conseguir la abstinencia o la reducción del consumo, fijándose nuevas metas para el mediano y largo plazo (Menu of Strategies)
- Se propone trabajar desde la empatía y el respeto para favorecer la motivación del participante (Emphaty)
- Para que la persona alcance esas metas muchas veces se trabaja en incrementar las estrategias de autoeficacia (Self efficacy), buscando opciones saludables y nuevas alternativas a la de consumir.
Figura 1. Pasos de la Intervención Breve para población general
Cuando el asesoramiento se brinda a mujeres gestantes la motivación suele ser más alta, y se intenta que el objetivo final sea siempre la abstinencia.
Por último, la IB suele incluir un seguimiento. Dependiendo del objetivo puede ser a corto, mediano o largo plazo. En general suelen evaluarse los resultados a los tres, seis y 12 meses con los mismos instrumentos que se realizó la evaluación inicial. En caso de que el consumo se mantenga en niveles de riesgo es conveniente reforzar la IB con un nuevo asesoramiento, especialmente en poblaciones como mujeres gestantes o menores de edad.
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